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lunes, 16 de noviembre de 2009

Guia de Estudio HISTORIA DE VENEZUELA

Guia de Estudio

HISTORIA DE VENEZUELA



Compilación hecha por “Ciber Havana”
Calle Sucre 55- B
San Juan de Los Morros, Guárico, Venezuela
Tel. 246-4328159
unisoft.ca@gmail.com
Noviembre 16, de 2009

La formación del estado nacional
Este proceso de búsqueda de centralidad estatal es entendido en el sentido que propone el profesor Carrera Damas de “proyecto nacional”. Él, afirma que este proyecto nacional es un medio para estructurar y legitimar una forma de poder interno, búsqueda encabezada por las elites criollas una vez superada la coyuntura de la independencia y necesaria luego del desequilibrio que produce la ruptura del nexo monárquico colonial.

La estructura de poder interno que se pretende consolidar pasa, entre otras cosas, por el establecimiento de un tipo de orden socio-jurídico, que responda a las necesidades históricas de unificación estatal. Así pues, consideramos que los ordenes socio-jurídicos (las normas legales) son impuestos dentro de un marco especifico y bajo unos requerimientos particulares que, para la primera mitad del siglo XIX, se corresponden con la estructuración del proyecto nacional, y dentro de este contexto deben ser entendidos, superando aquella historia del derecho que no ve mas allá de la racionalidad y coherencia interna de los preceptos legales, según lo cual, las normas jurídicas modernas corresponden a la racionalidad humana y su acercamiento con unos principios generales del derecho, que lo alejan del barbarismo de un pasado que se desconoce.

El Congreso de 1811

(El Primer Congreso de Venezuela)

Con la presencia de la Junta Suprema que se había formado el 19 de abril de 1810, el 2 de marzo de 1811 se reunió en Caracas, en la casa del Conde de San Javier, -hoy esquina El Conde-, el Primer Congreso de Venezuela, el que habría de declarar solemnemente la Independencia el 5 de Julio de 1811.

En la sesión inaugural estuvieron presentes 30 de los 43 diputados electos, representando a las provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita y Mérida. Los representantes de las provincias de Trujillo y Barcelona se incorporaron posteriormente.

Después de elegir las autoridades, los diputados pasaron a la Catedral donde el Arzobispo Narciso Coll y Prat tomó el siguiente juramento a los diputados: «¿Juráis a Dios por los Santos Evangelios que vais a tocar, y prometéis a la Patria conservar y defender sus derechos y los del Señor Don Fernando VII, sin la menor relación, o influjo con la Francia; independientes de toda forma de gobierno de la península de España y sin otra representación que la que residen en el Congreso General de Venezuela...mantener, pura, ilesa e inviolable nuestra Sagrada Religión ...?»

Este Congreso, que se llamó «Supremo Congreso de Venezuela» lo presidió durante un período Felipe Fermín Paúl y fue Secretario el italiano Francisco Isnardi.

Uno de los primeros actos del Congreso fue nombrar al Poder Ejecutivo, el cual quedó presidido por don Cristóbal Mendoza. Acompañaban a éste en el triunvirato don Juan de Escalona y Baltasar Padrón.

Después de declarar la Independencia de Venezuela el 5 de julio, el Congreso dedicó la mayor parte de sus sesiones a discutir la primera Constitución, que fue aprobada el 21 de diciembre de ese mismo año. Aunque duró muy poco, ésta fue la primera Constitución de Hispanoamérica.

El 15 de febrero de 1812 el Congreso suspendió sus sesiones y acordó trasladarse a Valencia, designándola Ciudad Federal el 1º de marzo de ese mismo año cuando reanudó sus sesiones. El 6 de abril de 1812 celebró su última sesión, en Valencia.

El Congreso de Angostura 1819

El acto reviste la mayor solemnidad. Ante 26 de los 30 diputados electos, ante distinguidas personalidades invitadas, el 15 de febrero de 1819 se instala el Congreso de Angostura con un discurso medular de Simón Bolívar, Jefe Supremo de la República desde 1816.

Francisco Antonio Zea es electo Presidente del Congreso, y éste, ya en posesión, invita a tomar la elección de un Presidente de la República interino. Como era de esperarse, el elegido es Simón Bolívar. Al Libertador, sin embargo, le preocupa más la guerra que la Presidencia. Pide, por tanto, que se le acepte la renuncia:

«Legisladores: Yo deposito en vuestras manos el mando supremo de Venezuela. Vuestro es ahora el augusto deber de consagraros a la felicidad de la República; en vuestras manos está la balanza de nuestros destinos, la medida de nuestra gloria; ellas sellarán los decretos que fijan nuestra libertad.... »

Las discusiones duran dos días. Los diputados insisten en que Bolívar debe ser el Presidente interino. El día 17 de febrero aceptó y juró obediencia al Soberano Congreso.

El discurso de Bolívar en Angostura está lleno de sabias reflexiones, de un insuperable contenido político y filosófico. Es difícil concebir que pieza tan sesuda pudo haber sido creada en medio del estruendo de la guerra, los viajes a caballo, en embarcaciones, los sacrificios, las intrigas de los mismos conciudadanos. Es el poder de concentración lo que asombra de Bolívar, demostrado cuando dictaba hasta tres y cuatro cartas a la vez.

En Angostura, Bolívar es sociólogo, filósofo, historiador, visionario, nos muestra lo que ha asimilado de los clásicos antiguos y modernos, es esencialmente un político creador. Cuando nos habla del Poder Moral, su cuarto Poder, pone de manifiesto la sensibilidad de su alma y su preocupación por la educación del pueblo: «La educación popular debe ser el cuidado primogénito del amor paternal del Congreso. Moral y luces son los polos de una República; moral y luces son nuestras primeras necesidades .. »

Bolívar se pronuncia también por un Gobierno republicano, cuyas bases serían «la soberanía del pueblo; la división de los poderes; la libertad civil, la proscripción de la esclavitud, la abolición de la monarquía y los privilegios».

Este discurso de Angostura tiene unas cinco mil palabras. Bolívar le encomendó a Manuel Palacio Fajardo que le hiciera las observaciones que creyera convenientes. Apenas pronunciado en el recinto del Congreso, Bolívar lo entregó al súbdito británico James Hamilton, comerciante residenciado en Angostura, para que lo tradujera al inglés. Este manuscrito, escrito por ambas caras en un cuaderno de 32 folios, permaneció en manos de los familiares de Hamilton, hasta que fue rescatado por Pedro Grases en 1975 y publicado en reproducción facsimilar que ordenó el entonces Presidente Carlos Andrés Pérez.

SIMON BOLIVAR PRESIDENTE DE VENEZUELA

A dos días de haberse instalado el célebre Congreso de Angostura, el 17 de febrero de 1819, Simón Bolívar se juramento como Presidente de Venezuela. A partir de ese momento aparece en los documentos oficiales la denominación «Libertador Presidente de la República de Venezuela», hasta el 17 de diciembre de este mismo año, en que pasa a ser Presidente de la nueva República de Colombia que él mismo ha creado.

El Congreso de Cúcuta 1821

Nace la gran Colombia
El Congreso de Cúcuta fue una asamblea donde se redactó y aprobó la Constitución de Cúcuta, carta magna que dio origen a la Gran Colombia. Fue instaurada por Antonio Nariño[1] y en ella participaron Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander y otros importantes próceres de la independencia. Inició el 30 de agosto de 1821 y culminó el 3 de octubre del mismo año.

La asamblea se llevo a cabo en lo que hoy se conoce como Templo Histórico de Cúcuta, el cual está ubicado en el Parque de la Gran Colombia junto con la casa natal de Francisco de Paula Santander.

En Cúcuta nació el sueño unificador de Bolívar y se definieron los principios para superar las instituciones políticas, económicas y sociales heredadas de los 300 años de vida colonial. Hasta hoy en día vale leer los protocoles del congreso por la profunda discusión sobre la organización federal ó centralizada de un país.

A las 11 de la mañana del 3 de octubre de 1821 Simón Bolívar entró al salón de sesiones ubicado en la sacristía de la iglesia parroquial de Villa del Rosario de Cúcuta (nombre antiguo de la ciudad). Iba acompañado por una comisión de diputados y su estado mayor general. Tomó asiento al lado del presidente del Congreso y puestos todos de pie, juró como presidente de la naciente República de la Gran Colombia, conformada por Venezuela y Cundinamarca, nombre asignado a la Nueva Granada. Tras un discurso y la posesión de Francisco de Paula Santander como vicepresidente, fue leído el texto de la Constitución que le dio vida política a la República.


Ley Fundamental aprobada en el congreso de Cúcuta
Considerando:

1º Que unidas en una sola República las Provincias de Venezuela y de la Nueva Granada tienen todas las proporciones y medios de elevarse al más alto grado de poder y prosperidad.

2º Que constituidas en Repúblicas separadas, por más estrechos que sean los lazos que las unan, bien lejos de aprovechar tantas ventajas, llegarían difícilmente a consolidar y hacer respetar su Soberanía.

3º Que estas verdades altamente penetradas por todos los hombres de talentos superiores, amaestrados y de un ilustrado patriotismo, había movido los gobiernos de las dos Repúblicas a convenir en su reunión, que las vicisitudes de la guerra impidieron verificar.

Por estas consideraciones de necesidades y de interés recíproco, y con arreglo al informe de una Comisión Especial de Diputados de la Nueva Granada y de Venezuela, en el nombre y bajo los auspicios del Ser Supremo; Ha decretado y decreta la siguiente Ley Fundamental de la República de Colombia: (Constitución)

ARTICULO 1º. Las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola, bajo el título glorioso de la República de Colombia.

ARTICULO 2º. Su territorio será el que comprendían la antigua Capitanía General de Venezuela y el Virreinato del Nuevo Reino de Granada, abrazando una extensión de 115 mil leguas cuadradas, cuyos términos precisos se fijarán en mejores circunstancias.

La presente Ley Fundamental de la República de Colombia será promulgada solemnemente en los Pueblos y en los Ejércitos, inscrita en todos los Registros Públicos, y depositada en todos los Archivos de los Cabildos Municipales y Corporaciones así Eclesiásticas como seculares.

Dada en el Palacio del Soberano Congreso de Venezuela en la Ciudad de Santo Tomás de Angostura, a diez días del mes de Diciembre, del Año del Señor Mil Ochocientos Diez y Nueve. Noveno de la Independencia.

La Cosiata 1826
La Cosiata (de la cosa esa) o revolución de los morrocoyes fue un movimiento político que estalló en Valencia realizado por el general José Antonio Páez el 30 de abril de 1826 con la finalidad de separar a Venezuela de "La Gran Colombia". Originalmente no tuvo la intención de separar a Venezuela de la Gran Colombia, sino de exigir la reforma de la Constitución de Cúcuta y anunciar su rompimiento con las autoridades de Bogotá, aunque manteniéndose bajo la protección del Libertador. Un movimiento similar hacia 1829 logró la separación completa del departamento de Venezuela de la antigua Colombia. Los críticos de Páez consideraron que con este evento traicionaba a Simón Bolívar y su idea unificadora, para conseguir la formación de la República de Venezuela, auspiciada en gran parte por "José Antonio Páez".

Carlos Soublette afima en 1826: «El nombre de colombiano es la cosa más destituida de significación, porque nos hemos quedado tan venezolanos, granadinos y quiteños como lo éramos antes, y quizás con mayores enconos». Lo cual comprueba -afirma Vallenilla Lanz- que la Colombia de Bolívar no fue jamás una nación, sino un Estado Militar».

La Convención de Ocaña 1828
El 9 de abril de 1828 se instala en la ciudad de Ocaña (Colombia) la Convención convocada por el Congreso el año anterior. Asistieron a la instalación 67 de los 107 diputados electos.

Desde el principio se distinguieron claramente dos partidos: el de santanderistas, por la federación y el de bolivarianos, por el centralismo. La Convención de Ocaña fue prácticamente nula, y se disolvió sin resultados. Bolívar siguió las incidencias de esta reunión desde Bucaramanga.

Convocada por el Congreso Nacional de Colombia, la Convención se reunió en la ciudad de Ocaña, con el propósito de reformar la constitución de Cúcuta. Las labores de la Convención estuvieron caracterizadas por el enfrentamiento político entre centralistas y federalistas. Ambos grupos querían la reforma de la constitución; pero de acuerdo con sus particulares intereses políticos. Los centralistas, bajo la orientación de Bolívar, proponían mayor centralización del poder, mayor autoridad y fuerza del gobierno. Los federalistas, bajo la dirección de Santander, planteaban establecer el sistema federal como medio de alcanzar la autonomía de los departamentos y disminuir la autoridad de El Libertador, a quien acusaban de usurpación y tiranía. Los puntos de vista de los santanderistas coincidían con los propósitos de los separatistas venezolanos, por lo cual sus defensores se unieron y formaron mayoría.

El enfrentamiento de estas tendencias inconciliables determinó el fracaso de la Convención. Los bolivarianos, sabiéndose en minoría, abandonaron la asamblea y proclamaron la dictadura de El Libertador. No existiendo constitución ni congreso, Bolívar asumió el mando supremo el 24 de junio de 1828 y gobernó por decretos hasta el mes de marzo de 1830.

Causas de la disolución de Colombia
Las causas de la disolución de la República de Colombia fueron de Naturaleza política, económica, social, y geograficas, intimamente interrelacionada, las cuales pueden resumirse así:

-Los grupo oligarcas, tanto de Venezuela como de la Nueva Granada, nunca fueron partidarios de la creación de la República de Colombia y mucho menos del sistema de gobierno centralista.

-Un importante sector del pueblo venezolano, nunca se sinti´unido históricamente al pueblo neogranadino, y la oligarquía desde un comienzo se opuso a la Constitución de Cúcuta, a través de la prensa y de las Municipalidades.

-Los venezolanos que habían desempeñado el papel protagónico durante la guerra de Independencia, se sentían relegados a un segundo plano, como consecuencia de la creación de la República de Colombia y la escogencia de Bogota y no Caracas como su capital.

-El factor geográfico influyó de manera decisiva en el proceso de disolución de Colombia, por dos razones básicas: las enormes distancias y la gran dificultad en las comunicaciones.

La forma de estado, los derechos ciudadanos, el sistema Electoral y poderes públicos 1830 (Constitución)

Es necesario que cada república tenga una constitución. Cada vez que se crea una nueva república, inmediatamente se dictan las normas, reglas y otros aspectos que regirán tanto a los ciudadanos como a la nación. Esto es lo que sucedió exactamente después de la disolución de la república de la Gran Colombia, donde Venezuela el 6 de mayo de 1830 se declaró estado independiente en el congreso de la ciudad de Valencia.

A este congreso asistieron 33 diputados de los 48 electos, los cuales habían sido elegidos en las provincias y venían representando a: Apure, Barcelona, Barinas, Carabobo, Caracas, Coro, Cumana, Guayana, Maracaibo, Margarita y Mérida. El mismo se caracterizó por una actitud antibolivariana de los diputados.

La constitución fue promulgada el 22 de septiembre de 1830. A continuación algunos acuerdos:

• El presidente durará en sus funciones 4 años y no podía ser reelecto hasta que pase, por lo menos, un periodo constitucional.

• Se estableció el centro-federalismo, es decir, fue una constitución mixta de federalismo y centralismo. Debido a la composición del congreso existían estas dos tendencias y optaron por pronunciarse a favor del sistema mixto. Por lo tanto las provincias tendrían autonomía limitada. En ellas existiría una asamblea y un gobernador.


El poder público quedó dividido en tres poderes:

Poder Ejecutivo: lo ejercía el Presidente de la República acompañado de un Vicepresidente, Secretarios del Despacho Ejecutivo, un Ministro de la Corte Suprema de Justicia y cuatro miembros nombrados por el propio Congreso.

Poder Legislativo: representado por el Congreso Nacional, integrado por la cámara de representantes y Senadores.

Poder Judicial: estaba representado por la Corte Suprema, corte superiores y tribunales.

El gobierno de Venezuela sería republicano, popular, representativo, responsable y alternativo. La república quedaría dividida territorialmente en provincias, cantones y parroquias. Esta división se mantuvo hasta 1864 cuando se adoptó la denominación de Estados Unidos de Venezuela y la división territorial se fijó en estados, distritos y municipios. En 1953 volvió a la denominación oficial de República de Venezuela y se mantuvo esta división territorial hasta nuestros días, aunque en 1999 se cambió el nombre a República Bolivariana de Venezuela.

Recogió por primera vez el principio de UTIS POSSIDETIS JURIS, que quería decir que lo que se poseyó se seguía poseyendo. Y al efecto determinó como territorio nacional el que había correspondido a la Capitanía General de Venezuela en 1810.

Garantizó derechos a los venezolanos tales como: libertad civil, seguridad, igualdad ante la ley, libertad de pensamiento y la inviolabilidad del hogar.

Otorgó los derechos políticos sólo a los hombres libres y propietarios, esto significaba que para poder tener el privilegio de votar o ser elegido se requería:

• ser casado, mayor de 21 años, saber leer y escribir, ser libre y dueño de una propiedad-raíz con renta mínima de 50 pesos
• o tener una profesión, oficio o industria que produjera no menos de 100 pesos al año.

Esto dependía del grado de elección, si era para votar en la parroquia, para elegir a los representantes del congreso o al presidente de la república. Las elecciones se hacían por niveles, primero se elegían los representantes de las provincias, estos elegían a los representantes al ejecutivo, al congreso y a los de las asambleas. Esto se conoció como sistema electoral indirecto.

Es importante saber que al concederles derechos políticos sólo a los dueños de tierras, la Constitución de 1830 creó una república para un sector de la población (propietarios, rentistas), esto condujo a la desigualdad social que iba en contra del principio de igualdad proclamado en la misma. Esta constitución duró en vigencia hasta 1857.



La economía de Venezuela Agropecuaria

IMPORTACIONES
Durante el período agrícola, es necesario resaltar el carácter dependiente de la economía venezolana, es decir, la subordinación de nuestro desarrollo económico a los intereses de los países capitalistas avanzados, que nos utilizaban como mercado para su creciente producción industrial y como proveedores de materias primas y alimentos necesarios a su desarrollo capitalista. La dependencia económica daba lugar a formas soterradas de dependencia política e ideológica. La falta de desarrollo de la producción no agrícola, obligó al país a importar toda clase de materia prima o herramientas para el trabajo en el campo, las cuales eran fabricadas en otros países, a pesar de la facilidad de su elaboración, no era posible que las mismas fuesen realizadas en el país; razón por la cual, Venezuela desde su época colonial, comenzó a importar todo aquello que no le era posible realizar en su territorio. Nos comenzamos a convertir así, en un país dependiente de otros países más desarrollados.

1.1.2.- EXPORTACIONES
Debido a lo restringido y desarticulado del mercado interno y al poco interés de las clases dominantes por desarrollarlo, la única posibilidad de crecimiento económico estaba en las exportaciones que nutrían, ,en lo fundamental, los ingresos de las clases dominantes y del propio Estado, que derivaba de los impuestos al comercio exterior (exportaciones e importaciones) la parte esencial de sus entradas.

A fines del período colonial, Venezuela exportaba alrededor de un 15% de toda su producción agrícola. La guerra de independencia creó serios daños al sector agrícola de exportación, que sólo en 1837 vino a alcanzar las cifras anteriores a 1810. Ya para entonces el café había desplazado al caco del primer lugar, para convertirse en el producto fundamental del comercio exterior venezolano hasta 1926 en que fue definitivamente superado por el petróleo.

A partir de 1840 las exportaciones de café (200 mil sacos de 60 kilos) subieron moderadamente al mismo ritmo de crecimiento de la población, hasta alrededor de 1870 en que crecen más rápidamente hasta superar el millón de sacos en 1913. Las de cacao, en cambio, crecieron mucho más lentamente, de modo que la exportación por habitante casi se mantiene durante todo el período, mientras que las de cueros y ganados permanecieron casi al mismo nivel.

1.1.3.- PRODUCCIÓN
Cacao, añil, café, algodón, ganado en pie y cueros – en ese orden – eran los renglones más importantes.



1.1.4.- DEUDA EXTERNA
Luego del desmembramiento y separación de lo que se conoció como la Gran Colombia, compuesta por Ecuador, Venezuela y Colombia propiamente dicha, la deuda contraída por la nación durante la guerra de independencia fue repartida proporcionalmente entre los tres países que la formaban. La parte que le tocó pagar a Venezuela alcanzó a la cantidad de 34 millones de pesos (28,5%), a Colombia el 50% y a Ecuador el 21,5%. Con esta deuda externa se inició la República Independiente en 1830.

Luego de separada Venezuela de la Gran Colombia, en manos del caudillo José Antonio Páez, a partir de 1831 la república contrajo nuevas deudas, debido a las guerras civiles; las condiciones desfavorables en que fueron negociados los empréstitos; las reclamaciones injustas y exageradas que hacían gobiernos y súbditos extranjeros; el peculado y la corrupción administrativa, que sirvió para que gran parte de los empréstitos fueran a parar a manos de los gobernantes de turno.

La falta de cumplimiento de los pagos y las injustificadas reclamaciones de daños sufridos por empresas extranjeras, hicieron aumentar considerablemente el monto de la deuda, que a finales del siglo XIX llegaba a más de 350 millones de bolívares. Los acreedores extranjeros aprovechaban la crisis para presionar a los gobiernos en demanda de la cancelación. El incumplimiento en los pagos sirvió en muchos casos para justificar la intervención extranjera en los asuntos internos de Venezuela, apoyando y financiando movimientos miliares contra el gobierno, con peligro de la soberanía y de la integridad territorial de nuestro país.

Esta política de intervención y de cobro compulsivo hizo crisis durante el gobierno de Cipriano Castro, cuando barcos de guerra de Alemania, Inglaterra, Francia, Italia y Estados Unidos establecieron un bloqueo de nuestras costas, se apoderaron de barcos venezolanos, desembarcaron tropas en La Guaira y Puerto Cabello y demandaron el pago inmediato. Fue éste el más grave conflicto internacional que ha tenido la república.

Superada la crisis, el problema de la deuda se sometió a un arbitraje, y se firmaron los protocolos de Washington en 1903, ,terminando así el bloqueo y la intervención extranjera contra Venezuela. El gobierno de Castro se comprometió a destinar el 30% de sus ingresos por concepto de impuestos de aduanas, al pago de la deuda, y se establecieron comisiones mixtas para justipreciar las reclamaciones. El resultado final puso en claro lo exagerados de los reclamos y la injusticia que se cometió con nuestro país; así como las ocultas intenciones de las grandes potencias que, además del cobro de la deuda, tenían como objetivo apoderarse de territorios venezolanos.

En los años que siguieron al bloqueo, el presidente Castro perdió el poder y Juan Vicente Gómez, con la ayuda de los mismos intereses que habían conspirado contra Venezuela, se alzó con el mando y estableció una férrea dictadura de 27 años, durante los cuales colmó de ventajas y facilidades a las empresas extranjeras, que establecieron su dominio económico en el país. Estos cambios políticos permitieron al gobierno disfrutar de un largo período de bonanza económica y, en 1930, centenario de la muerte de El Libertado, canceló la deuda externa de Venezuela.


ESTRATIFICACIÓN SOCIAL

1.2.1.1.- LOS TERRATENIENTES
Estaba constituido por civiles y militares propietarios de grandes extensiones de tierras, en su mayoría descendientes de los mantuanos, la oligarquía criolla o grandes cacaos de la Colonia.

1.2.1.2.- LOS COMERCIANTES O BURGUESÍA MERCANTIL
La formaban, en buena parte los "blancos de orilla" del período colonial, que incrementaron sus riquezas con la especulación con los productos de primera necesidad, durante los años de la lucha por la independencia. Posteriormente se dedicaron a los negocios de exportación e importación. Finalmente se dedicaron a la actividad crediticia, en la cual fueron usureros.

1.2.1.3.- LOS ARTESANOS
Eran carpinteros, zapateros, herreros, talabarteros, orfebres, sastres y otros oficios, ejercidos en las casas de habitación o en pequeños talleres. Producían para el mercado local, lo cual unido a la carencia de créditos a intereses razonables, les impedía transformarse en burguesía industrial. Las importaciones limitaban su desarrollo y fortalecían a la burguesía mercantil y financiera.

1.2.1.4.- LOS CAMPESINOS
Constituían la mayoría de la población, se ocupaban de trabajar las tierras en las haciendas y plantaciones de los latifundistas o de cuidar el ganado. Se dividían en peones asalariados y aparceros, estos últimos trabajaban las tierras a cambio de entregarle parte d el cosecha a los terratenientes.

Los aparceros se dividían en medianeros, obligados a entregar la mitad de la cosecha; arrendatarios, que pagaban en efectivo, y colonos, que pagaban con trabajos el uso de tierras ajenas. La mayor parte de los soldados eran de origen campesino. También existían campesinos que trabajan en pequeños conucos (minifundistas) en tierras de la nación para subsistir.

1.2.1.5.- ESCLAVOS
Eran considerados propiedad de sus amos y vivían en la miseria total. Trabajaban en plantaciones. Muchos huían.

1.2.2.- DEMOGRAFÍA
Venezuela, con un millón de kilómetros cuadrados, contaba con una población que escasamente llegaba a 800.000 habitantes en 1830 y a 1.000.000 en 1840. Era una población rural, dispersa en pequeños pueblos, haciendas y hatos. Caracas, el centro urbano más importante, ,apenas contaba con 50.000 habitantes; y mucho menos las otras ciudades. La escasa población reflejaba la magnitud del precio que tuvo que pagar nuestro país por su independencia. De 900.000 habitantes que tenía en 1810, antes de la guerra, había descendido amenos de 800.000 en 1830 sin tomar en cuenta el crecimiento que debió ocurrir en esos 20 años. La despoblación aparecía, pues, como el primer problema que debía resolver la república. Para poblar era preciso promover y favorecer la inmigración de extranjeros y su asentamiento en el país, con lo cual se esperaba también ayudar al progreso general mediante el incremento de la producción. En este sentido las recomendaciones del Ministerio del Interior Antonio Leocadio Guzmán hecha al Congreso de 1831, fueron acogidas y dictaron medidas a favor de los extranjeros que vinieran a radicarse en Venezuela. Además, hubo también propietarios particulares que promovieron la inmigración interesados en obtener mano de obra extranjera para sus haciendas y contribuyeran a establecer familias inmigrantes en plan de colonización agrícola, como fue el caso de la "Colonia Tovar" fundada por iniciativa de uno de estos propietarios. Martín Tovar, en tierras de su propiedad, al Oeste de Caracas.

Sin embargo, los gobiernos fueron tímidos en la adopción de medidas eficaces para favorecer estos propósitos; y, además, las condiciones sociales, económicas y políticas imperantes en el país durante esa época, constituyeron un serio obstáculo para el desarrollo de una política de inmigración y colonización agrícola acorde con esta necesidad. Durante el período de 1830 a 1936, el número de inmigrantes por año no llegó a 1.000, es decir, el aporte de la inmigración fue muy pequeño para que pudiera tener efectos significativos en el crecimiento de la población ni en las condiciones económicas y sociales del país.

El comercio interno
Representado por:

1.2.1.2.- LOS COMERCIANTES O BURGUESÍA MERCANTIL
La formaban, en buena parte los "blancos de orilla" del período colonial, que incrementaron sus riquezas con la especulación con los productos de primera necesidad, durante los años de la lucha por la independencia. Posteriormente se dedicaron a los negocios de exportación e importación. Finalmente se dedicaron a la actividad crediticia, en la cual fueron usureros.

1.2.1.3.- LOS ARTESANOS
Eran carpinteros, zapateros, herreros, talabarteros, orfebres, sastres y otros oficios, ejercidos en las casas de habitación o en pequeños talleres. Producían para el mercado local, lo cual unido a la carencia de créditos a intereses razonables, les impedía transformarse en burguesía industrial. Las importaciones limitaban su desarrollo y fortalecían a la burguesía mercantil y financiera.

Origen de la Propiedad Privada
En la América prehispánica no se concebía la propiedad privada como es conocida hoy día, sin embargo, existen reseñas históricas que señalan que los Aztecas, se configuraron como una raza dominante de una inmensa zona territorial, y visto que en dicha raza existían grupos sociales claramente demarcados, parte de esos territorios dominados pertenecían a la nobleza y a los guerreros proporcionalmente.

Luego de la llegada de los españoles al nuevo Continente, el origen de la estructura y tenencia de la tierra se fundamenta en la Bula Papal del 04 de mayo de 1493, donde el Papa Alejandro VI, dona a las Coronas tanto de España como de Portugal todas las tierras descubiertas y aquellas que se descubrieren en el futuro; y es a través de este instrumento donde se fundamenta el derecho de propiedad para los conquistadores o “invasores”, sobre el vasto Continente americano. Sobre este punto la Dra. Luisa Estella Morales Magistrado del Tribunal Supremo de Justicia en su trabajo inédito Las Tierras Públicas: baldías y propiedad privada. Breve Reseña Histórica, señaló que de esa manera quedó “legitimada la propiedad real sobre los territorios americanos, convirtiéndola en voluntad divina sin importar que las personas y las naciones colonizadas no pertenecieran al Papa que hacía donación de ellas. Los territorios americanos fueron considerados “ociosos” y sus pobladores `naturaleza’ con lo cual la apropiación y la dominación quedaban formalmente legitimadas nada menos que por el representante de Dios en la Tierra (luego los habitantes del Tercer Mundo seríamos considerados finalmente humanos, aunque no totalmente, somos una suerte de europeos incompletos, subdesarrollados: seres que no hemos completado nuestra evolución “hasta la cúspide de las especies” donde reina el hombre blanco, de origen europeo y varón)”.

Haberes Militares
Posteriormente, el Libertador Simón Bolívar ofreció a todas aquellas personas que lo acompañaran en su gesta independentista de la América, tierras como premios por los servicios prestados a la naciente República, es por ello que a esta lucha de independencia se sumaron campesinos, indígenas, negros, etc., los cuales soñaban con su libertad, razón por la cual se dictó la Ley de Repartimiento o de Haberes Militares, la cual vista la traición de la cual fue objeto el Libertador, nunca se aplicó, y esos haberes militares fueron adquiridos por la nueva clase dominante para la época, es decir, los militares oficiales superiores, locual originó frustración en los grupos desposeídos.

La mano de obra esclava
Ahora bien, al ser reducida la población indígena a su mínima expresión a consecuencia del exterminio y el genocidio étnico-cultural a que fue sometida por parte de las huestes europeas; se hizo evidente la necesidad de fomentar la traída de mano de obra esclava de origen africano. La cual, ya para finales del siglo XVII y principios del XVIII se encuentra presente en las áreas de Barlovento- Valles del Tuy, como consecuencia de cierto fomento del cultivo del cacao y de la caña de azúcar. Al respecto, Miguel Acosta Saignes señala que las haciendas... “de cacao y caña particularmente fueron trabajadas por brazos esclavos negros”... 2 Sin embargo, será con el auge del comercio del cacao y con la llegada de la Compañía Guipuzcoana (1728), cuando observamos un incremento en el proceso de introducción de mano de obra esclava negra y de sus posteriores descendientes. Por tales motivos, encontramos a lo largo del siglo XVIII, la consolidación de un orden social jerárquico, en donde los blancos criollos (terratenientes, comerciantes, etc.), ejercían su poderío y hegemonía sobre los otros grupos humanos (indígenas, negros libres, “blancos de orilla”, mulatos, negros esclavos, etc.) Siendo éstos últimos, quienes estuvieron ubicados en los niveles más bajos de la pirámide social. Tal como lo señalamos anteriormente, fue a partir de 1728, con la llegada a Venezuela de la Compañía Guipuzcoana que observamos un apreciable aumento de la mano de obra esclava de origen africano, e igualmente hemos de mencionar el auge del cultivo del añil en los Valles del Tuy y los de Aragua, lo cual incide en la necesidad de obtener esclavos bozales o ladinos para atender las faenas relacionadas con el cultivo del producto antes mencionado. Paralelamente, con el añil, no podemos omitir la importancia del cacao y de la caña de azúcar, frutos que también exigían el trabajo permanente de numerosos negros, zambos y mulatos sometidos a esclavitud o en situación de peonaje o servidumbre.

Sociedad y Cultura

Cultura de Venezuela es una mezcla de tres culturas distintas, la indígena, la africana y la española. Las dos primeras a su vez tenían culturas diferenciadas según las tribus.

La transculturación y asimilación, condicionó para llegar a la cultura venezolana actual, similar en muchos aspectos al resto de América Latina, pero el medio natural hace que haya diferencias importantes. La influencia indígena se limita al vocabulario de algunas palabras y la gastronomía. La influencia africana del mismo modo, además de la música como el tambor. La influencia española fue más importante y en particular de las regiones de Andalucía y Extremadura, de donde procedían la mayor parte de los colonos en la zona del Caribe de la época colonial. Ejemplos culturales de ellos, se pueden mencionar las edificaciones, parte de la música, la religión católica y el idioma. Una influencia evidente española son las corridas de toros y parte de la gastronomía.

Venezuela también se enriqueció por otras corrientes culturales de origen antillano y europeo en el siglo XIX, en especial de procedencia francesa.

En etapa más reciente en las grandes ciudades y las regiones petrolíferas irrumpieron manifestaciones culturales de origen estadounidense y de la nueva inmigración de origen español, italiano y portugués. Aumentando el ya complejo mosaico cultural. Así por ejemplo de Estados Unidos llega la influencia del gusto del deporte de béisbol, del cine, el arte y las construcciones arquitectónicas actuales.

Los venezolanos poseen una combinación rica de herencias. A partir del período colonial se mezclaron indígenas, españoles y africanos, y hoy en día la mayoría de los venezolanos tiene una o más de esas ascendencias: mestizos 67%, descendientes de europeos 21% (en su mayoría italianos y españoles), afro-descendientes 8%, indígenas 2%. Las comunidades indígenas en la actualidad rondan el 1% de población total nacional, y están establecidas principalmente en el Estado Zulia y al sur del río Orinoco y su desembocadura.

Las guerras civiles

Antonio Arráiz, en varios textos recopilados por Néstor Tablante y Garrido en el libro Los días de la ira, las Guerras Civiles en Venezuela, 1830-190 (Vadell Hermanos Editores, Valencia, Venezuela, 1991), presenta un cuadro espeluznante: entre el 1º de enero de 1830 y el 31 de diciembre de 1903 Venezuela padeció 39 revoluciones, a las que hay que sumar las cinco que se produjeron después de 1903; lo que implica que hasta la fecha hemos sufrido por lo menos cuarenta y cuatro sacudones, cuando uno solo basta para descoyuntar cualquier país. Hubo, en ese mismo período (1830-1903), siete años en los que se combatió todos y cada uno de los días de Sol, de lluvia, de viento y de calma atmosférica. A ello debe sumarse que durante la Guerra de Independencia, también según Arráiz, las bajas venezolanas (200.000 personas) representaron nada menos que un veinticinco por ciento (25%) de toda la población, lo cual se hace más dramático si se piensa que la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas sólo tuvieron un costo, para Francia, del uno por ciento (1%) de sus habitantes. Son absolutamente incalculables los costos en vidas y en recursos de esos noventa y un años de violencia casi continua (1812-1903), en los que apenas se vivieron unos pocos días de sueño, seguidos por los interminables años, no días, de ira, de pesadilla, de agonía, de tormenta que no cesa. Arráiz asoma unas cifras, pero reconoce que es imposible llegar a saber lo que pasó. Porque ocurrió demasiado. Hubo demasiadas muertes, demasiadas pérdidas, demasiados daños. Y los hay aún. Porque a ese tiempo de violencia abierta siguió otro de violencia larvada, en la que los caudillos se quedaron quietos porque el poder los obligó a no moverse so pena de perder la cabeza. Y luego de ése, las cosas parecían bien encaminadas, pero un golpe de estado (1945), aunque llevó al país por vez primera a la verdadera democracia, indirectamente las desvió de nuevo hacia una dictadura (1948-1958), tras la cual hubo un paréntesis de sensatez, que fue interrumpido en 1998 cuando un grupo de aventureros metió al país en un torbellino de violencia mezclada con ineptitud, que recuerda los tiempos de Boves, antes del triunfo de la Independencia.

José Antonio Páez, un caudillo necesario para la Independencia, se convirtió en el verdadero creador de la Venezuela actual. El primero de los “cuatro ases” que señaló en sus últimos tiempos Francisco Herrera Luque. Nació el 13 de julio de 1790 en un lugar que no aparece en los mapas, Curpa. Hoy es zona urbana entre las ciudades unidas de Acarigua y Araure, en el estado Portuguesa, al pie de los Andes o en el comienzo, desde Occidente, de los Llanos. Su vida fue azarosa e interesantísima, y terminó convertido en el sustituto del Taita Boves, el más sanguinario de los realistas, con la ventaja para Venezuela de que Páez siempre fue republicano. Fue uno de los destructores de la Colombia de Miranda y de Bolívar, y hasta que fue repudiado, cuando empezaba la Guerra Federal, fue el hombre más influyente del país. Lamentablemente, le tocó destruir el sueño de Miranda, ese sueño que, Bolívar trató de hacer suyo.

La guerra civil, desde nuestra perspectiva, comenzó el 27 de febrero de 1989, cuando bajaron los cerros a saquear a Caracas y el ejército de CAP e Italo del Valle Alliegro mandó a fosas comunes a casi 5.000 venezolanos.

La Guerra civil de 1848-1849 fue un conflicto armado en Venezuela que enfrento a los conservadores dirigidos por José Antonio Páez contra el recién instaurado gobierno liberal de José Tadeo Monagas.

Los antecedentes del conflicto se remontan a la Insurrección Campesina de 1846, luego de ser derrotado este movimiento popular dirigido por el Partido Liberal José Tadeo monagas es elegido como candidato presidencial por el partido conservador como figura que pueda lograr la reconciliación entre ambos bandos.

Monagas triunfa en las elecciones y asume la presidencia de la república. Páez y los conservadores intentan controlarlo pero este pronto se distancia de los conservadores y se acerca a los liberales. El congreso (dominado por el partido conservador) intenta enjuiciar a Monagas bajo cargos de violación constitucional pero esta tentativa fracasa tras ser asaltado el congreso por una muchedumbre liberal y acallado.

Páez se alza en armas el 4 de febrero de 1848 en Calabozo, con una proclama donde se designa jefe de operaciones de los ejércitos para reinstaurar el orden constitucional, seguidamente se traslada al Apure en donde toma San Fernando de Apure. Monagas destaca contra el al general Santiago Mariño quien envía una columna contra Páez que lo derrotean el 10 de marzo en la Batalla de Los Araguatos, tras lo cual Páez sale del país.

Mientras tanto los combates se concentran en el occidente del país, en Coro y Zulia. Páez invade desde La Vela de Coro en 1849 y penetra hasta Cojedes pero al ser derrotada su retaguardia en Casupo capitula en Macapo Abajo ante el general José Laurencio Silva.

Con la captura del principal líder de la rebelión conservadora el movimiento pierde fuerzas y termina casi en su totalidad con la toma de Maracaibo por las tropas liberales. Con la derrota de la reacción conservadora se consolida la Primera Autocracia Liberal que duraría hasta la Revolución de 1859.

Las Guerras Civiles de Venezuela

Las guerras civiles, provocadas por la rivalidad de los caudillos, constituyen otro rasgo característico del período agropecuario. Se cuentan por decenas los alzamientos, golpes de cuartel, asonadas y guerras civiles que padeció nuestro país hasta los comienzos del Siglo XX. Todas ella nimbada por sonoras consignas que en muchos casos recogían sentidas aspiraciones populares; pero que al final sólo sirvieron para entronizar caudillos que traicionaron repetidas veces a las masas que los siguieron y ayudaron a llegar al poder.

Las guerras civiles fueron el signo más dramático de la inestabilidad política de Venezuela y la causa principal de la ruina del país, de la miseria y la despoblación.

La Guerra Federal
Entre 1859 y 1863, se desató en Venezuela una especie de guerra civil, denominada la guerra federal. Por un lado se encontraban los conservadores y por el otro los federalistas o liberales. Los conservadores pertenecían a la oligarquía (también se les denominaba los mantuanos) y no deseaban ni creían en la igualdad, ya que preferían mantener sus privilegios.

Los federales, por su parte, estaban liderizadas por Ezequiel Zamora, Antonio Guzmán Blanco y Juan Crisóstomo Falcón.

Buscaban la elección popular y la caída de la oligarquía. Al vencer en 1863, consagraron varios derechos que hoy en día se dan por sentados y se consideran naturales.

El "decreto de garantías" garantizaba a los Venezolanos lo siguiente:

1. La vida (se abolía la pena de muerte)
2. La propiedad
3. La inviolabilidad del hogar doméstico
4. El secreto de la correspondencia
5. La libertad de expresión
6. La libertad de instrucción
7. El derecho al voto de los mayores de 18 años
8. Las libertades en general: personal, de tránsito y de industria.

Se dice que la historia la escriben los vencedores. Una de las pruebas más evidentes se puede conseguir cuando se analiza el escudo de Venezuela. En efecto, el escudo nacional tiene dos fechas. La primera, el 19 de abril de 1810, en la cual se inició la independencia. La segunda, el 20 de febrero de 1859, en la cual se consolidó la federación. Igualmente, en los documentos oficiales, además de poner el año en el formato clásico, se añade la inscripción, años tales y tales, que se cuentan desde esas dos fechas.

La Federación
El país había quedado medio arruinado por la guerra cuando Juan Crisóstomo Falcón llegó al poder en 1863. Se crearon 20 estados y el país se llamó Estados Unidos de Venezuela.
En 1864 se preparó una nueva constitución que consagraba los derechos establecidos en el decreto de garantías que acabamos de mencionar.

Sin embargo, una nueva rebelión tumbó el gobierno de Falcón, creando lo que se llamó el "gobierno de los azules". En efecto, los conservadores eran los rojos y los liberales los amarillos. Durante ese período hubo mucha inestabilidad por las peleas entre Domingo y José Ruperto Monagas (hijos de José Gregorio y José Tadeo Monagas), quienes querían tomar el poder. La anarquía siguió. En abril se produjo lo que se conoce como "La revolución de Abril", en la que Antonio Guzmán Blanco, hijo de Antonio Leocadio Guzmán, asumió el poder.

El Ilustre Americano
Desde 1870 y hasta 1887 gobernó en Venezuela el general Antonio Guzmán Blanco. Lo hizo en tres períodos que se denominaron: Septenio (7 años 1870-1877), el Quinquenio (2 años 1879-1884) y la Aclamación o Bieno (1886-1887). Durante las presidencias de Guzmán Blanco se transformaron las ciudades y en particular Caracas: Se construyó entre otros, el Capitolio, La Plaza Bolívar y el Teatro Municipal. Se crea el panteón nacional donde se guardan los restos de los héroes nacionales. También se mejoró la infraestructura de comunicaciones (carreteras Caracas-Valencia, Puertos de La Guaira y Puerto Cabello, vías férreas para ferrocarriles...).

En lo social, se declara que la educación primaria debía ser gratuita y obligatoria. También se adopta el sistema métrico. Se unificó la moneda para facilitar el comercio, ya que en distintas regiones circulaban distintas monedas. Es en 1871 cuando se crea el "venezolano" o "peso fuerte" como moneda nacional, con una efigie de Bolívar por un lado y el escudo nacional por el otro, tal como hoy en día.

Se centraliza el poder político y económico para llevar un mejor control y quitarle poder a posibles caudillos regionales (Se redujeron los estados de 20 a 9). En efecto, Guzmán Blanco logró terminar con los caudillos. Un buen ejemplo de esto, fue el juicio y la condena a muerte de Matías Salazar, segundo vicepresidente. Otros opositores por rebelión fueron apresados en la cárcel de La Rotunda.

El Caudillismo
En el año 1830 sucedieron varios eventos que marcaron el final del período de la independencia: La muerte de Sucre y Bolívar, la separación de Venezuela de la Gran Colombia, la nueva constitución de 1830...

En 1831, José Antonio Páez, héroe de la independencia, asumió la presidencia. Este sería su primer mandato y también el principio de una serie de cambios en el poder, de un caudillo a otro. Es el período que se conoce como el caudillismo.

En este período inicial de la Venezuela Republicana, habían dos grandes partidos políticos: Por un lado, el partido conservador, al cual pertenecían Páez, José María Vargas y Carlos Soublette y por el otro el partido liberal, el cual fue fundado en 1840 por Antonio Leocadio Guzmán, y que proponía igualdad, democracia, libertad, así como la abolición de la esclavitud y de la pena de muerte.

Posteriormente, entre 1847 y 1858, los hermanos José Tadeo y José Gregorio Monagas se alejaron de estos partidos y gobernaron apoyados por sus propios partidarios. No había libertad de prensa, ni justicia. Inclusive el congreso perdió su libertad y debía obedecer al presidente. La esclavitud, a pesar de que había sido abolida por Bolívar, seguía existiendo y no fue finalmente suspendida sino hasta el año 1850.

El Federalismo y el Centralismo
Casi todas estas convulsiones civiles ostentan el nombre de “revolución”. Sin embargo, ninguno de estos movimientos tuvo contenido revolucionario propiamente dicho. Sirvieron para cambiar el régimen; o más propiamente, al caudillo de turno; pero sin tocar la estructura económica del país, ni cambiar el sistema semifeudal que imperó toda la etapa. Pero si no cambiaron la estructura, estos movimientos sí tuvieron un contenido político definido, por cuanto reflejan la oposición definiendo las dos tendencias políticas fundamentales de nuestro proceso, a saber: federalismo y centralismo.

El federalismo se apoyaba en la fragmentación territorial y política, en las oligarquías regionales y en los caudillos. Su base social estaba constituida principalmente por los terratenientes. El centralismo se apoyaba en las clases sociales urbanas, principalmente en la burguesía comercial, a las cuales les interesaba la forma de un mercado único nacional y la eliminación de los caudillos que frenaban el proceso de unidad nacional.

El centralismo era el resultado de la falta de una clase dirigente que orientara el proceso de unidad de la nación. La falta de esta clase, dentro del mismo proceso de la lucha entre los gamonales, surgió el caudillo centralizador que vino a culminar el proceso, mediante el sometimiento de los otros caudillos y la imposición de su autoridad a todo el país. La historia de Venezuela durante todo el período agropecuario, nos presenta una secuencia de caudillos de este género que alcanza su culminación con Juan Vicente Gómez

Conservadores y liberales
Las Oligarquías Conservadora y Liberal en La Historia de Venezuela

En términos generales, podemos referirnos al término Oligarquía como al gobierno ejercido exclusivamente por algunos grupos poderosos. Con relación a nuestro pasado, tenemos que fue el historiador José Gil Fortoul quien denominó como «oligarquías Conservadoras y Liberales», a aquellos sectores que detentaron el poder en diferentes momentos de nuestra historia. En cuanto a los conservadores, de acuerdo con dicho autor fue el círculo gobernante, esencialmente identificado con el sector económico de los comerciantes, que dirigió los destinos de Venezuela entre 1830 y 1847. Durante este período ejercieron sucesivamente la Presidencia de la República: José Antonio Páez (1830-1835); José María Vargas (1835-1836), cuyo mandato constitucional fue completado por el vicepresidente Andrés Narvarte (1836-1837), primero y, luego, por el vicepresidente Carlos Soublette (1837-1839); de nuevo José Antonio Páez (1839-1843) y Carlos Soublette (1843-1847). El personaje política y militarmente más influyente en esta etapa fue el general Páez. En los primeros meses del mandato del presidente José Tadeo Monagas, a partir de marzo de 1847, ese círculo fue paulatinamente marginado del poder, hasta quedar completamente derrotado después de su enfrentamiento con el presidente Monagas en enero de 1848. Historiadores como Augusto Mijares han llamado al lapso 1830-1847 «Gobierno Deliberativo», basándose en el hecho de que durante el mismo hubo una abierta discusión de los problemas nacionales y cierto equilibrio entre las ramas Ejecutiva y Legislativa del Poder Público.

El período que se extiende entre marzo de 1847 hasta marzo de 1858, corresponde según José Gil Fortoul al lapso en el que la llamada «Oligarquía Liberal» dominó el escenario político venezolano de mediados del siglo XIX. Durante este tiempo ocuparon la Presidencia de la República, José Tadeo Monagas (1848-1851), José Gregorio Monagas (1851-1855) y de nuevo José Tadeo Monagas (1855-1858). Aunque los hermanos Monagas (en especial José Tadeo Monagas durante su primera Presidencia) tuvieron el apoyo del Partido Liberal o de prominentes miembros del mismo, no fue este partido el que gobernó durante la denominada Oligarquía Conservadora.

El Paecismo y el Monagato
Venezuela se haya de nuevo dividida. Como ha ocurrido siempre en todas las crisis. En 1810, la oligarquía cacaotera tenía atosigados a la clase media y al pueblo llano. La Guipuzcoana les había probado a los canastilleros que se podía vivir mejor. Fue así como se originó el enfrentamiento entre los grandes cacaos y los partidarios de la Francia revolucionaria, que con José Bonaparte hacían gobierno en España. Esa fue la contienda social entre José Tomás Rodríguez Boves, de un lado y los mantuanos del otro. Terminada la guerra en la península española con la derrota de Napoleón, Fernando VII envía a Pablo Morillo con el objeto de pacificar el país y hacer seguro el transporte de las riquezas peruanas a España. Este nuevo atosigamiento voltea a los llaneros, ahora al mando de Páez, quien se une "por ahora" a Bolívar, pero en 1828 la ruptura se hace patente. Caracas no aguanta más el atosigamiento de Bogotá y sus mantuanos. Pero detrás de Páez se mueven también los intereses de la potencia en ascenso, la Gran Bretaña.

Creada la República de Venezuela, el país se dedica a organizarse para la paz. Pronto, sin embargo, los antiguos guerreros se transforman en una nueva oligarquía atosigante. La respuesta de los cosecheros en contra de la oligarquía ganadera de Páez y los Monagas no es otra que la guerra, la Guerra Larga, cuyo máximo exponente será Ezequiel Zamora. Triunfan éstos, como habría de ser, pues son los nuevos representantes de la clase media y el pueblo llano.

En pocos años, no obstante, los llamados liberales con Antonio Guzmán Blanco a la cabeza van a demostrar que son otra nueva oligarquía con los mismos vicios de las pasadas. Los constantes alzamientos en contra del poder central patentizan un malestar creciente. Mientras Guzmán se da la gran vidorria en París y algunos amigos se aprovechan con las construcciones faraónicas del gobierno para hacer de Caracas un pequeño París, a los agricultores se los agobia con impuestos. Y detrás de Guzmán están los intereses del nuevo emperador francés Napoleón III que en México intenta imponer con las tropas francesas un títere en la figura de Maximiliano de Habsburgo Quienes van a sentir más esta situación son los agricultores andinos. Han descubierto una nueva riqueza en el café, el que exportan a través de Maracaibo a Europa, especialmente a Alemania, potencia en ascenso que ha enviado a Maracaibo sus impresas importadoras y que pronto también mandará a los Andes educadores que siembren la simiente de una nueva alianza. Castro y Gómez serán esa respuesta. El amorío termina con el bloqueo, cuando Castro se opone al pago de la deuda externa. Nos salva la nueva potencia en ascenso, Estados Unidos, como ya lo había hecho en el Esequibo con el Tratado de Washington.

Entre tanto, Juan Vicente Gómez, al frente del nuevo Ejército Nacional, pone fin en Ciudad Bolívar a las guerras civiles y encarcela o exilia a los caudillos. De que la influencia de Alemania es importante hasta 1918, se constata en la formación prusiana del Ejército y en las inversiones de Gómez en el Diskonto de Berlín que se perderán con la derrota alemana en la Primera Guerra Mundial y que influirán en la decisión del dictador de dejar todo su capital en Venezuela. Desde 1920 en adelante, su alianza con los anglosajones, sin embargo, se pone de manifiesto en las contrataciones petroleras. Serán la Shell angloholandesa y la Standard norteamericana las grandes beneficiarias. Pero Gómez organiza el caos imperante. Funda un Estado y monopolizando en el Ejército el poder coercitivo de ese Estado, hace posible la paz y la inversión productiva. El ingreso fiscal petrolero, paulatinamente aumentado, nos generará 80 años de paz y de un relativo progreso.
Fuente(s):
Santiago Ochoa Antich

Liberalismo Amarillo
Crisis del Liberalismo Amarillo

Cipriano Castro
Crisis económica a finales del siglo XIX

Después de la muerte de Joaquín Crespo, en Venezuela imperó una grave crisis económica. Los bancos privados y las personas del centro del país, que poseían grandes bienes, acudieron a socorrer con préstamos al gobierno. Éste, a su vez, proyectó contratar un nuevo empréstito externo por la suma de 225 millones de bolívares (1897). El gobierno redujo los sueldos de 10 a 30 % y puso en circulación valores al portador para el pago de créditos. La deuda pública se estimaba en 198 millones de bolívares para 1898, y los ingresos nacionales disminuyeron sensiblemente entre 1897 y 1899. La estructura agraria, con predominio del latifundismo, permaneció rígida y ociosa en muy buena parte debido a la gran concentración de la propiedad territorial en pocas manos.

En 1892, Joaquín Crespo se encargó del poder Ejecutivo y promulgó una nueva Constitución en la cual se decretó la elección libre, directa y secreta del presidente de la república y eliminó la autonomía de los municipios.

En 1894 Castro fue electo presidente de la república y gobernó hasta 1898. Crespo logró dominar la vida política del país a finales del siglo XIX y convertirse en el jefe supremo del Partido Liberal Amarillo. En 1897 decidió apoyar la candidatura de Ignacio Andrade, quien al salir victorioso por un fraude electoral provocó el alzamiento del Mocho Hernández. Dispuesto a terminar con la rebelión, Crespo decidió asumir el mando, pero al hacerlo encontró la muerte en manos de un francotirador en La Mata Carmelera.

Estos hechos definieron la crisis del Liberalismo Amarillo con la desaparición de Guzmán Blanco de la escena política y la división y pugnas de poder entre los jefes liberales; dichos acontecimientos sirvieron de preámbulo a la Revolución Liberal Restauradora.

La guerra Federal
La Venezuela independiente, creada tras su sucesión de la Gran Colombia en 1830, contaba con una fuerte oligarquía agraria. Este grupo social mantuvo en esencia el orden establecido durante la colonia, basado en la explotación de la tierra dividida en un sistema latifundista. Esta oligarquía estaba compuesta por la antigua aristocracia criolla y por las nuevas élites surgidas durante el proceso independentista.

La guerra de independencia también había creado un nuevo grupo social compuesto por la burguesía comercial, la cual había ascendido gracias a las oportunidades de comercio creadas durante la guerra debidas a la necesidad de los ejércitos de pertrecharse. Esta burguesía comprondría el núcleo principal del Partido Conservador.

La Guerra Federal (1859 - 1863), también conocida como Guerra Larga o Guerra de los Cinco Años, fue el enfrentamiento militar entre tendencias conservadoras y liberales en la Venezuela del siglo XIX. Está considerado el enfrentamiento bélico más costoso para Venezuela tras su independencia. Los conservadores, oligarquía surgida de la guerra independentista, se oponían a modificar el orden social establecido desde la colonia, imperturbable luego de la guerra de independencia de Venezuela, incluyendo entre otras cosas el sistema electoral. Por otro lado, los liberales, proclamaban los ideales de libertad e igualdad.

Durante la guerra, los liberales eran conocidos con el nombre de federalistas ya que el federalismo y la autonomía de las provincias eran sus reivindicaciones principales.

El Gobierno de Falcón
A raíz de la Guerra Federal subieron al poder los caudillos militares triunfantes. Como consecuencia del tratado de Coche, el Jefe Supremo de la Federación, General Juan Crisóstomo Falcón, fue nombrado Presidente Provisional y luego elegido Presidente Constitucional para el período 1865-69. Durante su gobierno se instaló la Asamblea Constituyente que promulgó la Constitución Federal de 1864. La nueva constitución estableció el sistema federal de autonomía de las provincias y dio a la República la denominación de Estados Unidos de Venezuela. Sin embargo, la autonomía consagrada en la constitución sólo sirvió para "convertir cada región de la República en feudo de los caudillos triunfantes"; y el poder nacional para entronizar tiranos y facilitar el enriquecimiento personal de los gobernantes a expensas de los dineros públicos. En realidad, los principios que habían servido de base al partido liberal y a la guerra federal, fueron traicionados en la manipulación de los tratados y arreglos entre caudillos, a través de los cuales llegó al poder un nuevo grupo oligárquico que siguió escamoteando al pueblo los derechos y reivindicaciones por los cuales luchaba.

Durante el gobierno de Falcón se acentuó el desorden en la administración pública. Para cubrir el déficit el nuevo gobierno autorizó la contratación de un empréstito de un millón y medio de libras esterlinas, poniendo en garantía los derechos de importación que se produjeran por las aduanas de La Guaira, Puerto Cabello, Maracaibo y Ciudad Bolívar. El encargado de la negociación fue el General Antonio Guzmán Blanco, segundo en la jerarquía federal. Después de la manipulación del contrato, que dejó cuantiosa suma a Guzmán, el gobierno recibió apenas unos dos millones de pesos y un compromiso de 20 millones para ser cancelados en 25 años con los escasos recursos de la República.

Falcón manejó los fondos públicos con desparpajo, dice Antonio Arraiz. Solía librar vales contra la tesorería para dar gratificaciones a sus amigos y partidarios y dádivas y subsidios a muchas personas que los pedían.

A los últimos expedía esos vales en cualquier pedazo de papel. El parasitismo y la mendicidad a costa del Estado se acentuaron con la Federación y se convirtieron en nuevos vicios de la política venezolana". El aprovechamiento de los dineros públicos para beneficio personal se hizo con el mayor descaro. Gran la parte del dinero proveniente del empréstito fue a parar a manos de los caudillos triunfantes, en calidad de indemnización y sueldos atrasados. Falcón recibió 150.000 pesos por este concepto; y en la misma forma recibieron su parte, cada uno de los generales, coroneles, comandantes y demás oficiales y tropas.

"Algunas de las recompensas decretadas son las siguientes al Mariscal le adjudicaron 48.000 pesos por razón de sus sueldos como Presidente Provisional de la Federación, en el lapso transcurrido entre su desembarco en Palmasola su entrada a Caracas, más 100.000 adicionales para indemnizarle de las pérdidas sufridas en sus propiedades por causa de la guerra; al General Sotillo: 40.000; los Generales José González y José Desiderio Trías, sendas cantidades de 25.000, siendo oportuno recordar que Trías fue muy favorecido por los Monagas, que le otorgaron concesiones de baldíos; a don Napoleón Sebastián Arteaga le correspondieron 20.000. Además, a los Generales en jefe, de División y de Brigada, a los coroneles, comandantes, capitanes, tenientes, subtenientes, sargentos y soldados se asignaron recompensas metálicas decrecientes desde 8.000 a los primeros hasta 100 pesos a los últimos."

Los dineros del empréstito, administrados en forma alegre, no podían evitar el deterioro de la situación del gobierno. Se aumentaron los derechos de importación y de exportación; se crearon empréstitos entre los comerciantes. El desfalco en las aduanas y el contrabando, alcanzaron niveles escandalosos. La situación fiscal llegó a tales extremos que en 1867 el ministro de Hacienda renunció porque no había dinero en la Tesorería y el año siguiente el Congreso se disolvió porque no había fondos con que pagarle.

LA REVOLUCION AZUL
Esta situación económica y el desbarajuste administrativo, provocaron un descontento general contra el gobierno, de Falcón. A fines de 1867 estalló en oriente la revolución "Reconquistadora", que tomó como divisa el color azul intermedio de la bandera, a diferencia del amarillo de los liberales y del rojo de los conservadores, con lo cual querían dar a entender que se proponían una especie de conciliación entre unos y otros. Esta revolución y el gobierno que de ella surgió, se conocen en la historia de Venezuela, como "gobierno y revolución azul". Pero los revolucionarios salían ahora de las propias filas de los federales, descontentos por el exclusivismo que según ellos era la norma de la política del gobierno de Falcón.

"La cuestión hoy, más que nunca -decían- es sólo de hombres. Los causantes de esta situación son los hombres del poder que formando un círculo estrecho y exclusivista, han hollado todas las leyes y desatendido cuantos medios de conciliación y progreso aconsejan la sana política y los principios liberales."

En marzo de 1868, el General José Tadeo Monagas se puso al frente del movimiento. Un mes después, Falcón renunció a la Presidencia e hizo que el Congreso eligiera para sucederle al General Manuel Ezequiel Bruzual. El 24 de junio las tropas revolucionarias llegaron a Caracas y después de tres días de combates, ocuparon la ciudad. Se formó un gobierno provisional presidido por Guillermo Tell Villegas, y el 26 de junio, Monagas entró triunfalmente en ella.
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