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Marti por siempre!!

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martes, 9 de mayo de 2017

En Cuba hay artistas y "artistones" como Silvio Rodriguez

¿Puede Silvio decir que vive en un país libre cuando canta por consuelo y penalidad en barrios como Pogolotti, Jesús María, Atarés, La Timba y otros entre los que, por sus estrechas y fangosas callejuelas, mendigos y asaltantes, corre peligro su auto? ¿Conoce Vicente otra cosa de la guerra y la caña de azúcar que no sean las películas y el guarapo?

Se imaginan a Arnaldo y su Talismán cantándole a otra cosa que no sea la humareda que despide la leña bajo un caldero con huesos, pellejos, y trozos de viandas en medio de una calle donde los vecinos "celebran" cada aniversario de los CDR? ¿Creen posible que este cerebro con cuño, lineamientos, irrigado por jugo de naranja de su natal Ceballos, pueda un día componer algo parecido a un tema de Osvaldo Farré, Portillo o José Antonio Méndez?

¿Y qué decir del trío de agradecidos que, junto a Raúl Torres (compositor y fúnebre autor de la canción a la muerte de Chávez y del Caballo sin jinete, dedicada a Fidel, con la que recorrió el país tras la urna con los restos del Comandante, y luego lomeríos, barrios, plazas, y quién sabe si otro país —quizás Estados Unidos—, para perpetuar la eterna imagen)?

Sería interminable la lista de "compositores" que, inspirados en la revolución y Fidel, hacen carreras, ocupan cargos y reciben otras prebendas que los ubican medianamente sobre la media aunque en un perpetuo sobresalto, ya que, carentes de talento u honestidad, deben venderle su alma al diablo de la revolución y en genuflexa pose eterna cantarle y alabarla.

Y no me dejarán mentir estos inspirados compositores con musas de ordene y mande, cuando el primero de mayo presenten el estreno mundial del concepto Revolución, con texto de Fidel Castro Ruz, música de Orlando Silverio y arreglo para coro y orquesta sinfónica de Melvin Rodríguez, en un alarde de guataquería político-musical impensable.

Será en Santiago el estreno mundial, y ya imagino a los "jubilosos y estimulados" obreros, pancarta en mano, pomo de agua y pan con croqueta en bolso Cubalse (Cuba al Servicio del Extranjero), hacer de tripas corazón bajo el inclemente sol oriental, para tararear a coro, entre sudores y balbuceos de una multitud sigilosa, esos salmos revolucionarios que rezan: "Revolución es cambiar todo lo que deba ser cambiado, no mentir nunca, tener dignidad…"

Mi temor no es que estos autores continúen en la manada de compositores con inspiración primaria, sino en que mañana suban la parada y musicalicen para coro y orquesta nacional, cuadra por cuadra, los textos de la Segunda Declaración de La Habana o La Historia me absolverá, y a mis vecinos les toque tocar la flauta, el guayo, las maracas, o los timbales.

Mientras los reptiles de Música para camaleones, del escritor Truman Capote, salen de sus escondrijos por instinto animal, sin órdenes de "arriba", para escuchar a Mozart, los de Fidel Castro, a una sola voz y en un leve temblor, se agolparán a disfrutar, obedientes y ensimismados, la interpretación del concepto "Revolución", en el "heroico" Santiago.

vicmadomingues55@gmail.com

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